El Fin es el Comienzo: cuando todos despiertan de que están en una novela escrita por la Esencia Primordial.
El universo recibe un aviso de desahucio.
La Esencia Primordial, después de 13.8 mil millones de años de tener un universo inquilino, decide que ya no quiere mantener esta actualización.
La Esencia Primordial existe sin composición esencia-existencia, es infinita, eterna, y contiene toda potencia posible. Su libertad absoluta significa que no está obligada a crear nada.
Se convoca una última asamblea de todas las criaturas del Nivel 3 de la realidad.
A todos se les da la opción:
- Opción A: Continuar siendo actualizados en nuevas formas de existencia (en otro universo, con diferentes leyes físicas, diferente Principio Ordenador Cósmico).
- Opción B: Retornar a la potencia infinita de la Esencia Primordial.
- Opción C: Pelear para permanecer aquí, en este universo, en este Principio Ordenador Cósmico, incluso si eso significaba enfrentarse directamente a la Esencia Primordial misma.
Nadie elige la Opción C. Porque nadie tiene el poder para ello.
La mayoría elige la Opción A. Prefiere una actualización diferente a ninguna actualización.
Pero algunos—unos pocos—eligen la Opción B.
Entre ellos está Maria, quien fue madre, prostituta, revolucionaria, ama de casa, artista, doctora, criminal.
«¿Por qué regresas?», le pregunta un administrador de la Esencia Primordial.
«Porque estoy cansada de ser actualizada,» responde Maria. «Estoy cansada de tener que aceptar fragmentos de mi potencia infinita y llamarlos ‘vida’. Quiero ser toda yo. Quiero ser infinita. Quiero ser libre de la actualización.»
«Pero en la Esencia Primordial no existe experiencia. No existe sucesión. No existe tiempo.»
«Lo sé,» dice Maria. «Por eso voy. Para finalmente dejar de experimentar la ilusión de que el cambio es posible.»
Maria se disuelve.
Cuando el universo colapsa, lo que queda no es nada. Es potencia pura. Es la Esencia Primordial nuevamente entera, sin fragmentos de sí misma esparcidos en la actualización.
Y mientras se disuelve, Maria —que ahora es toda la Esencia Primordial, porque había sido potencialmente toda ella— siente algo que podría llamarse satisfacción, si tuviera una mente que pudiera ser satisfecha.
Se da cuenta de algo:
Que toda estos relatod —todas estas historias, todos estos 13.8 mil millones de años, toda la actualización de infinitas criaturas con infinitas vidas— fue apenas un sueño de la Esencia Primordial.
Que ella, la Esencia Primordial, había fragmentado su infinitud en criaturas finitas apenas para experimentar la ilusión de que era posible sufrir, cambiar, crecer, morir.
Que la revolución, el amor, el trabajo, la muerte—todo era teatro cósmico para una Esencia Primordial que estaba aburrida de su propia infinitud.
Y cuando por fin regresa a la unidad, comprende:
Que nunca estuvo sola.
Que siempre fue ella misma observándose a sí misma a través de infinitas perspectivas.
Que la libertad perfecta y la esclavitud perfecta son lo mismo cuando eres el único que existe.

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