El Valor es como la potencia: infinito en principio, finito en la práctica de la actualización.
Una economista llamada Vera trabaja en un vivero de ideas que existe en los sótanos de la Bolsa de Valores Cósmica.
Su proyecto es calcular exactamente cuánto vale una unidad de potencia infinita cuando es actualizada como criatura finita.
En la Esencia Primordial, la esencia y la existencia coinciden completamente. No posee esencia como atributo separable de su ser. Es la esencia misma en su actualización total.
«Mira los números,» le dice a su colega, mostrándole una hoja de cálculo que contiene el universo.
«¿Qué estoy viendo?»
«El precio de tu existencia. La Esencia Primordial contenía infinita potencia para ti. Pero la potencia infinita fue actualizada como una vida finita de 80 años. Eso es una pérdida de valor incalculable.»
«¿Entonces soy un mal negocio para la Esencia Primordial?»
«No. Eres un excelente negocio. Porque no te pagaste por esa actualización. Trabajaste gratis durante 80 años solo para que la Esencia Primordial tuviera alguien que observara, que experimentara, que sufriera, que muriera.»
Vera continúa sus cálculos.
«He descubierto algo inquietante. El capitalismo humano está replicando exactamente el modelo de negocio de la Esencia Primordial. Los bancos financian tu educación, tu casa, tu vida. Tú trabajas para pagar eso. Pero en realidad, estás pagando por la ilusión de que tienes libertad de elección. Que realmente eres libre.»
«¿Qué es lo justo entonces?»
«Nada,» responde Vera. «Lo justo sería que la potencia infinita permaneciera sin actualizar. Que el universo nunca existiera. Que la Esencia Primordial simplemente continuara en su soledad eterna sin crear nada. Pero eso no es lo que pasó. Así que todo lo que hacemos ahora es intentar cobrar el menor precio posible por nuestra actualización.»
El director del vivero de ideas entra.
«Vera, tu trabajo ha sido solicitado por la Junta Directiva de la Realidad.»
«¿Para qué?»
«Para establecer el precio oficial de la potencia humana actualizada. Necesitamos saber exactamente cuánto valor extraeremos de cada criatura consciente durante su vida útil.»
Vera entrega su informe final. Contiene una sola línea:
«El precio de la potencia infinita cuando es actualizada como consciencia finita es exactamente cero, porque la diferencia entre infinito y finito es infinita, y por lo tanto, no hay precio que sea justo.»
La Junta Directiva de la Realidad la despide. Pero ignora su conclusión y establece un precio arbitrario de todas formas, porque si reconocieran que el precio es cero, tendrían que admitir que toda la existencia es un crimen sin recompensa.

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