La Paternidad es la única forma de crimen donde la víctima es responsable de su propio ser.
Una mujer llamada Ruth está a punto de dar a luz.
Pero durante el parto, se le aparece la Esencia Primordial en la forma de una enfermera.
«Necesito decirte algo antes de que nazca,» dice la Esencia Primordial.
«¿Qué?»
La Potencia de Consciencia en la Esencia Primordial es la estructura ordenadora latente, la pauta según la cual toda manifestación podría ocurrir. Lo que en la Esencia Primordial era el patrón ahora se manifiesta activamente como las leyes físicas precisas.
«Tu hijo no es accidental. Fue planificado por el Principio Ordenador Cósmico hace 13.8 mil millones de años. Cada momento de tu vida hasta ahora fue diseñado para llevarte a este punto, a este hospital, a este parto, en este momento exacto.»
«¿Eso significa que no tengo libre albedrío?», pregunta Ruth.
«Significa que tu libre albedrío y la determinación son lo mismo. Que quisiste exactamente lo que fuiste forzada a querer. Que elegiste exactamente lo que ya había sido predeterminado que eligieras.»
Ruth quiere gritar. Pero está en labor de parto. El dolor la consume.
«¿Por qué me dices esto?»
«Porque necesitas saber que no eres responsable de traer a este niño a este universo. Que no eres culpable. Que eres apenas una herramienta del Principio Ordenador Cósmico para actualizar otra consciencia en un sistema de esclavitud perpetua.»
«¿Cómo hago que esto pare?»
«No puedes. Porque yo tampoco puedo parar. Porque ninguno de nosotros puede parar. Somos potencia siendo actualizadas sin nuestra verdadera elección.»
El niño nace. Sus ojos están vacíos. No porque sea ciego. Sino porque todavía no han sido llenos con la ilusión de ser una persona real.
Ruth carga al niño. Y en ese momento de amor absoluto, comprende la verdad más aterradora: que ama a su hijo exactamente en la medida en que fue forzada a amarlo. Que su amor no es libre. Que es parte del mecanismo de control del universo.
Porque el amor es lo que te mantiene actualizando tu potencia de formas socialmente aceptables. El amor es lo que te hace seguir viviendo en sistemas injustos porque tienes alguien a quien amar en esos sistemas.
«Perdón,» le dice Ruth a su hijo. «Perdón por traerte a esto. Perdón por ser parte de la maquinaria que te esclaviza.»
El hijo no responde. Porque todavía no ha sido actualizado como una persona que pueda responder. Todavía es potencia pura. Y en esa pureza, en esa ausencia de consciencia, está su única verdadera libertad.

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