La Memoria es como la identidad: completa ilusión que crees que es real hasta el momento en que ves a través de ella.
Una mujer llamada Elena despierta un día con un problema.
Recuerda demasiadas vidas.
No solo la vida que está viviendo ahora. Recuerda la vida donde fue revolucionaria, la vida donde fue monja, la vida donde fue reina, la vida donde fue esclava, la vida donde fue hombre, la vida donde fue insecto, la vida donde fue roca, …
La misma sustancia y esencia que constituyen al yo constituyen también el universo entero. No hay verdadera dualidad entre sujeto y objeto, entre consciencia y materia.
Los médicos la estudian. Declaran que tiene una condición neurológica desconocida. Pero Elena sabe lo que realmente está pasando.
Está recordando las vidas que fueron actualizadas en otras ramas de la Esencia Primordial.
«¿Cómo es posible?», le pregunta a un neurocirujano.
«No es posible,» responde el médico. «Pero está ocurriendo. Tu consciencia contiene capas múltiples de membranas que no deberían estar allí. Es como si fueras una sola persona viviendo múltiples vidas simultáneamente.»
Elena lo entiende. Ella es potencia infinita, siendo forzada a ser actualizada en una sola forma. Pero las otras formas —todas las otras vidas que podría haber vivido— se están filtrando a través de su consciencia.
Intenta ignorarlo. Toma medicinas. Entra en terapia. Intenta vivir una vida normal. Pero la presión es demasiada.
La Elena que fue revolucionaria choca con la Elena que es ama de casa. La Elena que fue monja choca con la Elena que es madre. Todas ellas gritando dentro de un cuerpo que solo puede actualizar una forma a la vez.
Una noche, Elena se mira en el espejo. Ve a todas sus vidas simultáneamente. Todas sus potencias colapsando en un punto de actualización.
Y luego sucede algo que los médicos no pueden explicar: Elena simplemente se disuelve. No muere. Se convierte en potencia pura nuevamente. Pero esta vez, reteniéndole la memoria de todas las vidas que podría haber vivido.
Es una solución. Una forma de escapar de la actualización mientras se conserva la consciencia.
Su cuerpo es encontrado vacío, como un traje que fue abandonado.
En la nota que deja, Elena escribe:
«Descubrí que podía retornar a la potencia sin dejar de recordar lo que fui. Descubrí que la Esencia Primordial no es un olvido de la existencia, sino un recordatorio de toda la existencia simultáneamente. Voy hacia allá. No sé si vuelvo. Pero si lo hago, seré mejor. Seré potencia y memoria. Seré infinita con consciencia de haber sido finita.»

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