
El viaje desde la Esencia Primordial al universo manifestado incluye un paso crucial: la emergencia de consciencias localizadas capaces de reflexionar sobre su propia existencia.
En la Esencia Primordial, la Consciencia era no-reflexiva. Simplemente era, sin objeto, sin división entre observador y observado. Con la actualización del universo espacio-temporal, esta Consciencia Primordial se localiza en formas biológicas cada vez más complejas.
En los seres humanos, esta localización alcanza su expresión más sofisticada: consciencia no solo localizada, sino también reflexiva. El Yo humano es una actualización particular de la Consciencia Primordial que es capaz de experimentarse a sí misma, de cuestionarse sobre su propia existencia, de participar activamente en la manifestación del Principio Ordenador Cósmico.
Porque el ser humano es una actualización particular del Principio Ordenador Cósmico, tiene una responsabilidad cósmica. No somos observadores pasivos del universo manifestado. Somos participantes activos en la actualización continua de la potencialidad primordial.
«Nuestra recorrido espaciotemporal es singular». Cada decisión que tomamos, cada acto de consciencia, cada momento de presencia, es una forma en que el Principio Ordenador Cósmico se manifiesta a través de nosotros. Somos localizaciones del POC que pueden elegir cómo actualizar la realidad.