
La consciencia representa uno de los enigmas más profundos de la ciencia contemporánea. Sin embargo, este enigma solo puede resolverse si reconocemos que la consciencia no emerge de un universo materialmente inconsciente, sino que brota de una Esencia Primordial donde espacio-tiempo, materia-energía y el Principio Ordenador Cósmico coexistían potencialmente en unidad indiferenciada.
Proponemos aquí que nuestro universo manifestado es la actualización de una potencialidad infinita contenida en la Esencia Primordial. Así como «la conciencia del universo sensible se plasma» en dimensiones estructuradas, del mismo modo el espacio-tiempo que experimentamos es la cristalización de una estructura que siempre estuvo presente como potencia en la Esencia Primordial.
La pregunta central es: ¿Cómo transita la realidad de la Esencia Primordial potencial a un universo manifestado espacio-temporalmente? ¿Qué mecanismo permite que la consciencia, el espacio-tiempo y la energía emerjan de una unidad primordial como aspectos diferenciados pero interconectados de una única realidad?