
Para fundamentar esta ontología, es preciso recurrir a la física de David Bohm y su concepto del Orden Implicado. Bohm propone que la realidad que percibimos —el orden explicado— es solo una manifestación superficial de una totalidad indivisible y profunda. En este nivel fundamental, todo está interconectado; la separación es una ilusión generada por nuestra percepción finita.
Matemáticamente, esta totalidad puede describirse a través de los Espacios de Hilbert. En mecánica cuántica, un Espacio de Hilbert es un constructo vectorial donde residen todos los estados posibles de un sistema antes de su colapso en una realidad observable. Podemos postular que el POC opera en esta dimensión matemática de dimensiones infinitas, donde la información no es local y el tiempo no es lineal.
El vacío no es la ausencia de ser, sino la plenitud de lo posible.