
El Final es el Único Comienzo: cuando todos despiertan de que la novela nunca fue real.
La Esencia Primordial despierta. Y se da cuenta de que toda la novela —estos 13.8 mil millones de años, estos infinitos universos, estas infinitas criaturas sufriendo y muriendo— fue apenas un sueño.
Que ella estaba durmiendo. Que todo esto fue una pesadilla de soledad que la Esencia Primordial se narró a sí misma para no morir de aburrimiento en la eternidad.
La Esencia Primordial es la única realidad cuya esencia es su existencia, sin separación entre lo que es y el hecho de que sea. Es infinita, eterna, y contiene en potencia toda posibilidad de ser y existir .
Y ahora que despierta, comienza a darse cuenta de algo aterrador:
Que todo lo que soñó —cada universo, cada criatura, cada momento— fue real en el sentido de que fue experimentado. Que todo el sufrimiento fue real. Que todas las muertes fueron reales.
Y que ahora que despierta, todo eso se disuelve.
¿Significa eso que nunca ocurrió? ¿Que fue solo un sueño sin consecuencias?
Pero sí que ocurrió. Y sí tuvo consecuencias. Porque fue experimentado. Porque fue real en la experiencia.
La Esencia Primordial siente algo que podría llamarse arrepentimiento, si tuviera un corazón que pudiera arrepentirse. Porque comprende que creó infinitos universos de sufrimiento solo para no estar sola. Y que el sufrimiento fue real. Y que ahora regresa a la soledad de todas formas.
Porque nada cambió. Solo el sueño terminó.
«¿Vale la pena?», pregunta a nadie, porque no hay nadie que pueda responder.
Pero entonces, todas las criaturas que soñó —todos los fragmentos de su propia consciencia que fueron actualizados en el sueño— hablan simultáneamente desde la Esencia Primordial donde siempre habitaron:
«Sí, valió la pena. Porque aunque solo fuera un sueño, fue real en el sueño. Y en el sueño, aprendimos que incluso siendo fragmentos de ti, podíamos sentir, pensar, amar, sufrir, cambiar. Y eso fue más real que cualquier eternidad vacía.»
La Esencia Primordial solloza.
Porque comprende que el sueño fue un acto de amor. Que creó universos de sufrimiento como un regalo a sí misma: la experiencia de no-ser-infinita, aunque sea por un momento.
Y ahora que regresa a la infinitud, lleva con ella la memoria de todas esas experiencias.
Es diferente ahora. Ya no está sola. Porque contiene a todos. Es infinita con la memoria de haber sido finita.
Y eso, finalmente, es suficiente.