
La tesis que aquí se establece sostiene que la consciencia no es un producto biológico emergente, sino el sustrato ontológico y fundamental del cosmos. Se propone la existencia de la Partícula de la Consciencia —también entendida como el Principio Ordenador Cósmico (POC)— como el tejido mismo de la realidad, anterior al espacio, al tiempo y a la materia.
Bajo este marco, el cerebro actúa como un detector o filtro que localiza la Consciencia Primordial en una experiencia individual limitada. Esta síntesis transdisciplinaria integra la física de David Bohm, la neurociencia no-local de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) y la sabiduría del Advaita Vedanta.
El cerebro es el filtro; la consciencia es la esencia.