
La muerte biológica es el proceso mediante el cual la consciencia localizada que había sido actualizada en una forma biológica específica se retira de esa localización. Es, en cierto sentido, el retorno de la Esencia Primordial de sí misma en una forma particular.
El cuerpo muere. El Yo narrativo se disuelve. La localización específica del Principio Ordenador Cósmico en esta forma biológica particular cesa. Pero la Consciencia misma, la inteligencia primordial del universo, no puede morir. Solo se relibera de sus limitaciones temporales.
Es como si el Infinito hubiera estado mirando a través de los ojos de un ser humano particular durante algunos años. Cuando el ser humano muere, los ojos se cierran, pero la Infinitud no desaparece. Simplemente cesa de mirarse a sí misma desde esa perspectiva particular.
Lo que muere es particular. Lo que permanece es universal. El Yo que ha vivido esta vida singular, que ha tenido estas experiencias únicas, que ha amado y sufrido de maneras específicas, definitivamente llega a su fin.
Pero la Consciencia que animaba a ese Yo, la Inteligencia que ordenaba su existencia, la Esencia Primordial de la cual brotó, permanece. No en la forma del Yo individual, sino en su verdadera naturaleza como expresión del Principio Ordenador Cósmico.