
La Partícula de la Consciencia no debe entenderse como un objeto físico diminuto, sino como el Principio Ordenador Cósmico (POC). Es la unidad mínima de intención que organiza el vacío cuántico. Según la teoría de la Reducción Objetiva Orquestada (Orch OR) de Hameroff y Penrose, la consciencia surge de vibraciones cuánticas en los microtúbulos neuronales, vinculando la biología con la geometría fundamental del universo.
El vacío no es la «nada», sino una matriz fértil de energía del punto cero y fluctuaciones cuánticas. Es el Śūnyatā de la filosofía budista: una vacuidad que es, al mismo tiempo, potencialidad pura. La realidad emerge cuando la POC focaliza este potencial a través del filtro cerebral, colapsando la función de onda en una experiencia subjetiva coherente.
La Partícula de la Consciencia es la semilla del infinito en el campo del tiempo.