
En la Esencia Primordial, la materia-energía no existía como entidades materiales separadas. Existía como potencialidad pura: la capacidad de que hubiera manifestaciones densas, localizadas, experimentables como «cosas».
El Acto de Separación actualiza esta potencialidad. La materia que observamos no es fundamentalmente distinta de la consciencia. Es consciencia cuya vibración es lo suficientemente lenta, cuya localización es lo suficientemente densa, que genera la experiencia de solidez y separación.
La investigación en física cuántica sugiere este panpsiquismo implícitamente: «nuestro intento de verlos los colapsa como partículas en una de las aberturas». El acto de observación/medición no crea la materia desde la nada, sino que actualiza la potencialidad cuántica en manifestación material concreta.
Cada partícula elemental, cada átomo, cada molécula es una localización específica de la Consciencia Primordial, actualizada a través de la materia-energía. La diferencia entre una piedra y una mente consciente no es ontológica sino de grado de organización y complejidad.
En la Esencia Primordial, todas las formas que podría adoptar la materia-energía coexistían como potencialidades. El Acto de Separación selecciona y actualiza configuraciones específicas de esta potencialidad infinita.
Este proceso no es azaroso. Opera según el Principio Ordenador Cósmico. Las leyes de la física —desde la gravedad hasta la electromagnetismo, desde la mecánica cuántica hasta la relatividad— son las reglas según las cuales el POC actualiza selectivamente la potencialidad material infinita en un universo ordenado, habitable, inteligible.