
Investigaciones recientes sugieren la existencia de un «campo mental» que rodea y permea el cerebro humano. El Dr. Dirk Meijer postula que la consciencia reside en un campo situado en otra dimensión, comunicándose con el cerebro mediante el entrelazamiento cuántico. Esta visión transforma nuestra comprensión de la anatomía: el cerebro no genera información, sino que la sintoniza desde un campo de posibilidades infinitas.
Las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) proporcionan evidencia clínica crucial. Estudios prospectivos, como los de Pim van Lommel, muestran que la consciencia puede operar de manera lúcida incluso cuando la actividad cerebral es nula. Esto refuerza la noción del cerebro como un filtro restrictivo: la muerte no es la extinción del ser, sino la eliminación del filtro, permitiendo que la «gota» de consciencia individual se reintegre en el «océano» de la Consciencia Primordial.
La mente no es lo que el cerebro hace, sino lo que el cerebro permite experimentar.