
No eres tu cuerpo. El cuerpo cambia continuamente y eventualmente muere.
No eres tu mente o tus pensamientos. Los pensamientos nacen y mueren; puedes observarlos, por lo tanto no eres tú.
No eres tu ego, tu personalidad o tu historia. Estos son construcciones que surgen y se disuelven.
Eres la Consciencia misma que observa todo esto, manifestándose como un «yo» único e irrepetible. Eres tanto:
- La Consciencia Universal (en tu verdadera naturaleza última)
- Como un individuo único, eterno y responsable (en tu realidad creada)
La paradoja no es que ambas cosas sean verdaderas. Es que son perspectivas diferentes de la misma verdad. La muerte revelará completamente esta verdad. El yo egoico morirá; el Yo esencial despertará.