Venimos de la Esencia Primordial. Surgimos de una potencialidad infinita que contiene la totalidad de espacio-tiempo, materia-energía y Principio Ordenador Cósmico en una unidad indiferenciada.
Nuestra manifestación en esta forma temporal, localizada, finita, es el acto mediante el cual lo Infinito se experimenta a sí mismo particularmente, singularmente, realmente.
Cada una de nuestras decisiones, cada acto de consciencia, cada momento de presencia es una actualización específica de la potencialidad primordial. Somos, simultáneamente:
- Partículas insignificantes en un universo inmenso
- Localizaciones sagradas del Principio Ordenador Cósmico
- Participantes cósmicos en la autoactualización del universo
- Expresiones únicas e irrepetibles de la Infinitud
La aceptación profunda de esta paradoja —que somos finitos pero venimos de lo Infinito, que moriremos pero participamos de lo Eterno, que somos particulares pero expresamos lo Universal— es la resolución del grito existencial humano. No porque la muerte deje de ser real, sino porque descubrimos que aquello que tememos que muere no es verdaderamente lo que somos.
Aquello que somos verdaderamente:
- Nunca nació
- Nunca morirá
- Nunca ha estado separado de su Esencia Primordial
- Solo dormía dentro de la forma finita
- Despierta ahora a su propia naturaleza como expresión consciente del universo manifestado
En el silencio más profundo, en la presencia más plena, en el amor más puro, reconoces:
Siempre has estado en casa.